Diario Chaco entrevistó a tres personas que dan testimonio sobre supuestos hechos de persecución y ataques físicos ocurridos en distintas zonas de Resistencia. En los tres casos se presentaron denuncias formales en las comisarías Séptima, Tercera y el Departamento de Investigaciones Complejas.

El caso más reciente ocurrió este martes alrededor de las 13.15. M.E. de 29 años, contó a Diario Chaco que volvía de su trabajo cuando sobre avenida Alvear, entre las calles Donovan y Necochea, advirtió la presencia de una combi blanca que sería de marca Renault: «Frenó de repente a veinte metros de donde yo estaba», aclaró la chica.

Según su relato, una joven que circulaba por la misma calle le advirtió: «Tené cuidado te están por robar, yo creo que te están siguiendo». «Ahí me bloqueé y no sabía qué hacer», recordó y explicó que ambas decidieron volver en dirección contraria a la camioneta. «Cuando nos volvimos la combi arrancó y se fue».

Las chicas retomaron el camino y al llegar a la calle Vedia volvieron a ver el mismo vehículo. «Nos dimos cuenta que la combi dio la vuelta y decidimos llamar al 911», relató y explicó que en ese momento salía un patrullero de la Comisaría Tercera, ubicada a metros del lugar y, tras alertarlos, el personal policial se acercó hasta donde estaban.

«Nos dijeron que sigamos nuestro camino», remarcó, asegurando que hizo caso a los oficiales y que unas cuadras más adelante giró y vio que el patrullero interceptó a la camioneta sospechosa.

M.E hizo la denuncia dos horas después de lo ocurrido. «Recién cuando llego a mi casa, caigo y me largo a llorar», dijo angustiada. La joven hizo la exposición tras el consejo de una amiga: «A mí no me tocaron pero todos me decían que haga la denuncia».

«A MARÍA LUZ LE QUEDARON LAS MARCAS DE LOS RASGUÑOS»
Otra de las denuncias se realizó el 27 de septiembre en la Comisaría Séptima. En este caso, María Luz Sandoval, de 19 años, denunció un supuesto intento de secuestro, frustrado gracias a la ayuda de un hombre que pasaba por el lugar.

Su hermano, Facundo Sandoval, detalló que el hecho ocurrió aproximadamente a las 7.50 cuando la joven caminaba por la calle Gabriel Carrasco y Edison, y fue interceptada por un vehículo color negro de vidrios polarizados.

«En el auto iban dos hombres, uno de ellos descendió del mismo y la agarró del brazo izquierdo». Según el relato, la joven comenzó a forcejear con el desconocido porque intentaba meterla dentro del auto. Entonces sintió que alguien la tomó del otro brazo para ayudarla «y gracias a ello pudo escapar», detalla la denuncia.

«Ella se acuerda que el vago la toma del brazo y le clavó las uñas», comentó Facundo. A María Luz le quedaron las marcas de los rasguños. Posteriormente el hombre que la retenía volvió a subir al auto y se marchó del lugar.

Lo más sorprendente del relato, según las palabras del hermano, es que la joven nada recuerda de ese señor adulto que tras rescatarla la acompañó durante dos cuadras hasta la Escuela Nº 834 hacia donde ella se dirigía. Hasta el día de hoy no conocen siquiera su identidad y por esto la familia lo ve como un verdadero milagro.

María Luz recién pudo emitir palabra y rompió en llanto cuando su madre llegó al colegio. Ese mismo día, junto a sus padres, la chica radicó la denuncia en la Comisaría Séptima donde además fue atendida debido a sus lesiones por el altercado.

María Luz no sale de su casa si no es acompañada por algún familiar o por su novio. «Ahora está volviendo, retomó nuevamente los estudios y recién comenzó a salir el fin de semana pasado, y acompañada del novio», resaltó Facundo.

«MARCHA PARA ACABAR CON LOS SECUESTROS»
Ante la situación que le tocó vivir a su hermana, Facundo decidió impulsar una movilización en Resistencia para denunciar y dar a conocer a la sociedad los casos similares. La marcha será el lunes 22 de octubre, y la concentración está convocada para la hora 20, en la parte central de la Plaza 25 de Mayo. El mensaje de la familia Sandoval para las jóvenes es «que se cuiden y que denuncien».

«ME FORCEJEARON, ME DECÍAN QUE ME IBAN A LLEVAR Y QUE NO GRITARA»
El tercer testimonio es el de una menor de 17 años, junto a su mamá Patricia Solis de Salto. La denuncia fue realizada el 23 de agosto en el Departamento de Investigaciones Complejas por el padre de la menor.

El hecho sucedió el 15 de agosto pero «la Comisaría Tercera no quiso asentar la denuncia debido a la falta de datos sobre los características de los atacantes», relató Patricia.

La menor, ese 15 de agosto, salía del gimnasio alrededor de las 21, cuando en la intersección de avenida Belgrano y Jujuy sintió que un hombre la sujetó de la espalda y otro la apuntó con un arma en el costado izquierdo. «Me forcejearon, me decían que me iban a llevar y que no gritara». Para su sorpresa, no le pidieron ni el celular, ni la mochila, ni nada. «Me lastimaron», detalló exhibiendo, bajo la remera, la cicatriz que le dejó el violento episodio.

«No sé de donde saqué las fuerzas», recordó. Lo cierto es que consiguió zafarse del atacante defendiéndose con los codos. «Ahí me soltaron y salí a correr». Aclaró que no la siguieron y que no pudo ver en qué tipo de vehículo se trasladaban los atacantes ni cuántos eran, ya que la tomaron por detrás.

La joven aguardó la llegada de sus padres y junto a ellos se dirigió a hacer la denuncia a la Comisaría Tercera. «Nos dijeron que no nos podían tomar la denuncia porque yo no les podía dar datos de las personas que me quisieron agarrar», siguió. Frustrados, salieron de la seccional y se dirigieron a su casa. Pero el caso se hizo público y fue así que seis días después personal de Investigaciones se comunicó con la familia y allí fue donde quedó finalmente asentada la denuncia.

Su mamá, afligida y con la voz entrecortada declaró que luego del suceso su hija no dormía por las noches y tenía pesadillas que la remontaban a ese día. «Tuvo que asistir a sesiones con psicóloga particular y a la semana Investigaciones le proporcionó ayuda psicológica».

«Todo el tiempo estoy con miedo de que vuelva a pasar lo mismo», resaltó Patricia; «es la fe y la familia lo que nos ayuda a seguir adelante». Con todo, admitió que los invade la bronca y la impotencia porque no se ven avances en el caso.

La denuncia fue tomada como un posible intento de secuestro «pero entre comillas», aclaró la madre, fundamentando su apreciación en que: «Una comisaria me dijo que si se la hubieran querido llevar, se la hubieran llevado».

(*) De la Redacción de Diario Chaco.

Colaboración investigativa: Silvana Vesconi.