El abogado Jorge Lobo Aragón conoció a la familia Ale cuando era juez de instrucción en Tucumán. Se aboga el privilegio de ser el único juez que los mandó presos (también al Malevo Ferreyra). A Rubén lo recuerda como a «un tipo grandote, muy gordo, y de muy bajo perfil» y a Ángel como a «un tipo atlético, de 1,80 y muy hablador, la cabeza de la mafia». La Chancha y el Mono le suplicaron que libere a su padre, Said. Allí fue cuando el letrado entendió que se trataba de una mafia y en los años que siguieron no dejó de confirmarlo: le balearon tres veces su estudio, lo levantaron de su cama cientos de veces con amenazas de bomba y su familia se vio obligada al exilio. Por esta situación, falleció uno de sus hijos.
Cuando se encuentra con Tiempo Argentino trae bajo el brazo una carpeta repleta de recortes periodísticos que lo colocan en una suerte de novela policial con un reparto que incluye a los Ale, Bussi y Evangelina Salazar, entre otros. La portada negra lleva una calcomanía blanca que dice «No a la Mafia». Con marcador, escrito a mano, tres letras completan la frase como para que nadie dude: «Ale».
El encarcelamiento de la Chancha y el Mono fue por el asesinato del oficial Salinas y duró dos años. «Ninguno de los dos fiscales que investigaron la causa se animaron a requerir la prisión preventiva de los Ale. Entonces, les dicté la prisión preventiva de oficio. No lo hice en Tribunales sino que por pedido de la Corte, y ante las amenazas, la redacté con una máquina de escribir en un cuarto de hotel en las afueras de la ciudad, en el que estuve una semana, rodeado de policías. Luego renuncié», contó.
Durante ese tiempo, la casa del abogado se pareció a la de Nick Nolte en Cabo de Miedo. «Policías al lado de la ventana, en la puerta y con camionetas en la puerta. En varias oportunidades estábamos durmiendo y la policía entraba de improviso porque había amenazas de bomba. Tenía que sacar a mis seis hijos de golpe en medio de la madrugada por precaución. Mi mujer y mis hijos tuvieron que exiliarse en Tafí del Valle», relató Aragón y contó el momento más duro: «mi primer hijo varón, Jorgito, nació con un problemita en una válvula del corazón, una especie de arritmia. En febrero de ese año y a raíz de las amenazas tuve que subirlo a Tafí y murió porque le afectó la altura.»
En menos de dos años se hizo el juicio. Al lado del sanatorio encontraron un automóvil Ford Falcón propiedad de Said Ale, y en el baúl había un arsenal: granadas, itacas y ametralladoras. «Los delitos de portación de armas de guerra, asociación ilícita y la participación del homicidio estaba absolutamente probada pero los absolvieron», lamentó el letrado.
Lobo Aragón lleva adelante cinco querellas contra la familia sindicada por todo el pueblo tucumano como los barones de la prostitución. Todos los hechos tienen un punto en común: violencia, amedrentamientos y armas de fuego. En medio de la charla, un llamado telefónico cuenta que la Dra. Carrizo, de la novena nominación, elevó a juicio al Mono Ale y su hijo por amenaza de muerte, lesiones graves y amenaza doblemente agravada contra los abogados Alfredo Aydar y Ángel Silvestre.
–¿Por qué no fueron imputados los Ale en la causa Marita Verón?
–Todo lo relacionado con el juego, el tráfico de drogas y la prostitución tiene que ver con el clan Ale. La base del juicio acusatorio es la investigación penal preparatoria y fue hace diez años. Pero en el juicio hay etapas procesales en las que si la misma sala quiere ordenar pericias o agregar testimonios puede hacerlo perfectamente, está previsto en el Código de Procedimiento. Si creían que los testimonios no eran serios podrían haber hecho durante el debate una investigación y no lo hicieron.
–¿Por qué?
–Aducen que ni el fiscal ni la querella solicitaron pero dada la trascendencia del caso, no lo entiendo porque la resolución de la sala tiene que ser de acuerdo a un protagonista crítico y racional y no de acuerdo a un rol de espectador.

Y opinó: «Supongamos que no hayan tenido elementos en cuanto a la restricción de la libertad porque no se encontró el cuerpo, pero hay una contradicción porque Alberto Piedrabuena (presidente del tribunal) también fue juez del caso de Betty Argañaraz (la docente desaparecida en 2006) y allí se dictaron penas de hasta 20 años de cárcel. Por otro lado, todos sabíamos que los imputados tenían prostíbulos”.
–¿Hay relación entre este tribunal y los Ale?
–Nadie en la sociedad tucumana desconoce la mafia de los Ale, los cinco estrellas y las amenazas. Uno de los fiscales de la causa, Manuel López Rouges, es muy buena persona, pero no escucha nada, es sordo, y Carlos Sales hace cuatro años era secretario de una cámara y pasó a ser fiscal a los dos años, incluso, me tocó en el caso del boxeador Pucheta y nunca llamó a declarar a la Chancha Ale, que era el acusado de la agresión. El ministro fiscal, como cabeza del ministerio público, podría haber puesto a los mejores fiscales.
Finalmente, auguró que la «Corte provincial va a nulificar el fallo por arbitrario, porque los testimonios y los elementos de prueba aportados no se condicen con la sentencia». Y sentenció: «también va a haber juicio político».

 

 

fuente http://tiempo.infonews.com/2012/12/23/sociedad-93370-la-corte-de-tucuman-va-a-anular-el-fallo-del-caso-veron-por-arbitrario.php