La otra vez estaba en el correo y un pibe me dijo: ‘Loco, te felicito.’ Yo le dije: ‘¿Por qué me felicitás?’ No supo qué contestar. Me felicitaba, supuestamente, por haber robado un banco. Robar está mal. No comparto esa visión. A mí no me interesa la postura que quiere tomar Vittete. Si Vittete quiere ser el mejor ladrón del mundo, allá él. No me gusta que digan: ‘Ahí va Sebastián, el ladrón.'»

El que habla es Sebastián García Bolster. Quizás su mote, «El ingeniero», sea más conocido que su nombre. Para la justicia, él diseñó el dique por el que pudieron navegar los gomones en los que se escaparon los ladrones llevándose 19 millones de dólares de 143 cajas de seguridad del Banco Río de Acassuso. El robo del siglo ocurrió el 13 de enero de 2006. Cuatro años después, un tribunal oral lo condenó a nueve años de prisión por considerarlo miembro de la banda que había entrado al banco y tomado de rehenes a los clientes. Los otros condenados fueron Rubén de la Torre, Fernando Araujo y Julián Zalloechevarría. Mario Vittete Sellanes no fue juzgado en ese debate.
Hoy, a ocho años del robo del siglo, nada se sabe del millonario botín. Casi todos los condenados están en libertad y el banco pagó las indemnizaciones a sus clientes.  García Bolster espera que el Tribunal Oral en lo Criminal Nº 1 de San Isidro apruebe mañana la excarcelación que ya fue ordenada por la Cámara de Casación Penal Bonaerense, hace exactamente un mes.
En su casa de zona norte, García Bolster recibe a Tiempo Argentino. Desde mayo de 2012 cumple allí prisión domiciliaria. Tiene una tobillera magnética y de lunes a viernes trabaja en un taller mecánico.
La conversación comienza cuando plantea: «¿La ley es para mí, nada más?» Enojado, dice que ya tendría que estar en libertad, ya que Casación Penal revocó el fallo de la Cámara de Apelaciones del mes de diciembre y ordenó reducirle la pena, aplicando la Ley 26.695 (estímulo educativo), ya que se computan todas las actividades educativas que realizó estando preso. «Yo me ajusté a derecho siempre. Pero nadie ve eso. Nadie ve que a mí me elevaron a juicio con pruebas falsas.»
–¿De qué lo acusaron?
–Al juicio llegué en libertad y acusado con una pena de tres a diez años, por robo calificado poblado y en banda. En el medio del juicio cambian a aptitud para el disparo de arma de fuego y suben la pena de seis a 20 años. Quedo detenido y me dan nueve. Pasan dos años y Casación dice que las armas no son aptas para el disparo. Entonces, la pena baja de tres a diez años, por lo cual me tendrían que haber vuelto a mi situación inicial, por la que me habían detenido.
–¿Cuáles son esas pruebas que considera que no se demostraron?
–Me imputaron con un teléfono de identidad apócrifa porque dicen que en mi taller había una solicitud de servicio de ese teléfono. Pedí la prueba y me dijeron que para que me la mostraran tenía que declarar. Cinco horas declaré, la volví a pedir, se enojaron y me dijeron que no me ocultaban nada. Se terminó el juicio y hoy seguimos reclamando la prueba que nunca apareció. La otra prueba es supuestamente el diseño de un dique, que es el dibujito que encontraron en mi casa. El plano del dique era un cobertor para la pileta de un amigo. Las medidas del plano tienen las mismas medidas que la pileta. Pero no las mismas medidas que el

dique.

–¿Hay otras pruebas?
–Sí. Me acusaron de sacar fotos con Araujo en el banco un año antes. Las fotos no están. Dicen que encontraron plata en la heladera de mi casa de Villa Gesell y sí, en la heladera había 20 mil pesos, pero la guardaba ahí por seguridad. Al juicio llevé todos los plazos fijos que tenía, los títulos de mis cuatro propiedades, y todas son de antes de 2006. Tengo la herencia de mi viejo. Todo está hecho por escribanos. Otra de las pruebas era que Vittete Sellanes andaba cerca de mi casa en esa época y que una mujer que declaró varias veces y dio diferentes versiones me había visto dentro de la alcantarilla. La sentencia de primera instancia me pone en el túnel, pero la de segunda instancia, en mi casa. Yo, el 13 de enero de 2006, estaba en mi casa con un amigo y vimos lo del robo en la tele. Mi amigo fue y lo declaró. No tienen pruebas para decir que yo estaba en el túnel. ¿Cómo es? Ellos tenían que probar que robé y no lo hicieron.
–Pero si usted dice que todas esas pruebas no se acreditaron, ¿por qué cree que lo condenaron?
–Por los titulares de la caja de seguridad. Es por eso. Los titulares de las cajas no son Pedrito y Panchito. Mi abogado tiene el CD donde se planificaron todos los testimonios de la causa. Yo fui condenado por un tribunal, pero la presión que ejerce esa gente es

muy fuerte. Vas a entender por qué me dieron nueve años si investigás quiénes son los dueños. La justicia no acreditó nada.

–¿Alguién dio su nombre a la justicia?
–No dieron el nombre directo. Buscaban a un tal «marciano». Di Tullio (por Alicia) dijo que era uno de zona norte que ayudaba al marido (por De la Torre). Nada más.
–¿Conocía a los otros condenados?
–No, sólo a Araujo, fuimos compañeros de colegio.
–¿Y a Mario Vittete Sellanes, que lo mencionó alguna vez en los medios?
–No. Sólo lo vi una vez en la alcaidía. Pero que Vittete diga lo que quiera, él instaló un personaje y quiere vivir de ese personaje. Que haga lo que quiera, no me molesta. Si a él le parece bien lo que hace, allá él. Yo lo único que quiero es que todos paguen los delitos. A mí me hicieron pagar esta condena que no me correspondía. La voy a pelear, la voy a pelear y no me voy a quedar callado.  «
Los condenó una mujer despechada

A los pocos días de producirse el millonario robo, Alicia Di Tullio, despechada porque su marido Rubén de la Torre la había dejado por otra mujer, delató a los integrantes de la banda que llegó a juicio oral y fueron condenados en primera instancia con penas de hasta 15 años.

Luego el Tribunal de Casación Bonaerense redujó esas penas y así Rubén Alberto «Beto» De la Torre quedó con 12 años y 6 meses; Fernando Araujo, con 9 años y 6 meses; Julián Zalloecheverría con 8 años; y García Bolster, con 7.
Actualmente De la Torre está en la cárcel de Gorina con salidas transitorias; Araujo desde 2012 está en libertad condicional y Zalloecheverría ya cumplió la condena. En tanto que, Mario Vitete Sellanes, que confesó su participación en el robo, fue expulsado del país en 2013 por haber cumplido la mitad de la pena que había acordado en un juicio abreviado y ahora vive en Uruguay.
García Bolster demandó al Estado en 2007 por la detención de sus hijos. Pidió una indemnización porque en el momento de su detención la policía, según él, maltrató a sus hijos, entre los cuales había menores de edad.
La experiencia dentro de la cárcel
“Acassuso” es como lo llamaban en la cárcel los otros presos. Sebastián García Bolster estuvo detenido desde mayo de 2010 a mayo de 2012 en el penal de Urdampilleta y en la Unidad Nº 41de Campana. Luego obtuvo la prisión domiciliaria.
Cuenta que cuando llegó a la cárcel tenía mucho miedo, porque nunca había estado detenido y había escuchado demasiadas historias sobre la crueldad  intramuros.
“Fue el carácter lo que me permitió sobrellevar ese miedo. Si llorás terminas siendo la novia de todos. Yo me tenía que imponer. Estuve dos años predicando un montón de cosas que no se enseñan ni afuera ni adentro», dice y enseguida agrega una explicación:  «el sistema penitenciario no resocializa. El mismo guardiacárcel le decía a los pibes: “son unos tarados aprendan de éste a robar. Y me señalaban a mí. La gente sale peor de ahí”.
Mientras García Bolster estuvo en la cárcel escribió cuatro libros sobre su vida y alguno de cuentos. Fue instructor de Pc, profesor de inglés, hizo dos años de la secundaria y aprobó una materia para la Universidad Tecnológica Nacional. También dice que trabajó en el área de judiciales.
“Yo no estudié por vivo. Lo hice porque algo tenía que hacer ahí adentro. Por eso ahora reclamo mi derecho”.
García Bolster habla de la Ley 26.695, por la cual su abogado Sergio Arenas pidió su libertad el año pasado.

“Es una Ley para que los internos que estudien puedan alcanzar los beneficios previstos en la Ley de Ejecución Penal. En el caso de mi cliente, se presentó todo lo que se necesitaba para acreditarlo. Casación ordenó dar cumplimiento ya que la sala I de la Cámara de Apelaciones lo había obstaculizado. Y Casación también ordenó que se extraigan testimonios de lo que denuncié. Ahora en febrero se iniciarán las actuaciones judiciales y administrativas contra los jueces de la Sala I por prevaricato, denegación de justicia, e incumplimiento de deberes de funcionario público”, explica Arenas en dialogo con Tiempo Argentino, quien además anuncia que va a presentar ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación un audio que hoy está en la Asesoría pericial de la Suprema Corte Bonaerense, en el que se escucha a un fiscal del caso  preparar junto a una testigo el testimonio que dio después ante el tribunal.

El dato
Crédito
Sebastián García Bolster era cliente del Banco Río. Ni bien ocurrió el robo, le dieron de baja. Al tiempo, y estando imputado como miembro de la banda que robó la sucursal de Acassuso, recibió un sobre con la aprobación de un crédito por 8000 pesos.
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